El 30 de septiembre de 2026 el gobierno británico anunció la rescisión del acuerdo migratorio “uno por uno” firmado con Francia en 2025. El pacto, que permitía la deportación de aproximadamente 1.500 personas desde el Reino Unido a Francia a cambio de la admisión de migrantes franceses en territorio británico, quedó sin efecto tras críticas sobre su eficacia y su impacto humanitario.
La decisión se tomó en Londres, donde el Ministerio del Interior británico señaló que el esquema no había logrado reducir los flujos migratorios irregulares y que los recursos destinados a su gestión podían redirigirse a otras prioridades de seguridad fronteriza. Francia, por su parte, manifestó su decepción pero aceptó la rescisión, indicando que buscará alternativas bilaterales más sostenibles.
Durante el año de vigencia, el programa facilitó la transferencia de 1.500 migrantes, pero organizaciones de derechos humanos denunciaron casos de vulneración de derechos y falta de garantías de reunificación familiar. La cancelación del acuerdo reaviva el debate interno en ambos países sobre la necesidad de una política migratoria coordinada en el contexto del Canal de la Mancha.
En los próximos meses se esperan negociaciones para definir nuevos mecanismos de cooperación que incluyan a otros estados miembros de la UE y a organizaciones internacionales, mientras que los solicitantes de asilo quedarán bajo la jurisdicción de los sistemas nacionales, lo que podría generar un aumento de los intentos de cruce clandestino.


