En los últimos días, la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha llevado a cabo una serie de redadas en varias ciudades de California, deteniendo a decenas de inmigrantes indocumentados. Estas operaciones se producen en el contexto de una campaña congresional altamente competitiva, donde los candidatos de ambos partidos buscan consolidar sus bases de apoyo.
Los grupos de derechos humanos y varias organizaciones comunitarias denuncian que las redadas están diseñadas para crear un clima de miedo que pueda influir en la decisión de los votantes, especialmente en distritos con alta población latina. Los representantes locales, incluido el alcalde de Los Ángeles, han pedido a la administración federal que suspenda las operaciones hasta después de las elecciones.
Los principales candidatos, el demócrata Jon Ossoff y el republicano Mike Collins, han utilizado la cuestión migratoria como eje central de sus últimos discursos, prometiendo reformas migratorias y mayor protección para los residentes indocumentados. La presión mediática ha llevado a que varios legisladores estatales presenten proyectos de ley que limitarían la autoridad de ICE dentro del estado.
Los analistas políticos advierten que, si bien las redadas pueden afectar la participación electoral, también podrían movilizar a los votantes inmigrantes y a sus aliados, generando una mayor polarización en la contienda. La Oficina del Censo ha anunciado que continuará con el recuento de población, pero bajo estrictas medidas de confidencialidad para evitar la intimidación de los inmigrantes.


