El primer ministro británico Keir Starmer anunció su renuncia el 22 de junio de 2026, convirtiéndose en el séptimo líder del Partido Laborista en menos de una década. Su decisión, motivada por factores geopolíticos y un cambio en el clima político, deja al país sin líder en un momento crítico. La elección de Andy Burnham como sucesor, favorito en las encuestas, sugiere una renovación del partido. La renuncia ocurre en un contexto de crisis de confianza en la dirección del partido y presiones externas relacionadas con la seguridad y la economía.


