El jueves 8 de octubre de 2026, autoridades israelíes retiraron la señalización del consulado del Reino Unido en Jerusalén Este, cumpliendo con el ultimátum de 30 días emitido por el ministro de Relaciones Exteriores de Israel. La medida se produce en medio de una creciente presión sobre las misiones diplomáticas extranjeras en territorios ocupados.
El gobierno británico denunció la acción como una violación del derecho internacional y solicitó una reunión de emergencia con sus homólogos israelíes para discutir la situación. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha llamado a la calma y al respeto de los convenios diplomáticos.
Esta decisión se enmarca en la larga disputa sobre la soberanía de Jerusalén Este, que Israel controla desde 1967 y que los palestinos reclaman como capital de un futuro Estado. La retirada de la señalización podría afectar la capacidad del consulado para prestar servicios consulares a ciudadanos británicos y a residentes locales.
Analistas advierten que la medida podría desencadenar protestas locales y complicar los esfuerzos de mediación en el proceso de paz. La tensión diplomática también podría repercutir en la cooperación en seguridad y comercio entre ambos países, que hasta ahora mantenían relaciones bilaterales estables.

