El primer ministro del Reino Unido, Rishi Burnham, anunció su intención de "reparar puentes" entre Ucrania y los Estados Unidos durante una entrevista previa a su visita a Londres. La declaración se produce en un momento crítico, con la guerra en el este de Ucrania aún activa y la ayuda militar occidental bajo escrutinio.
Burnham se reunirá con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en Downing Street, donde discutirán la continuidad del suministro de armas, la asistencia financiera y los planes de reconstrucción postconflicto. La visita también servirá para coordinar la agenda de la próxima cumbre del G7, donde se espera que se refuercen los compromisos de sanciones contra Rusia.
Los analistas señalan que la relación entre Kiev y Washington ha experimentado tensiones recientes, particularmente en torno a la entrega de sistemas de defensa aérea y la distribución de fondos del Fondo de Reconstrucción de Ucrania. La intervención británica busca mediar y ofrecer una plataforma de diálogo que mantenga la unidad del bloque occidental.
En el plano interno, la postura de Burnham también responde a la presión de los partidos de oposición del Reino Unido, que exigen una política exterior más activa y una mayor participación en la defensa de los valores democráticos en Europa del Este.


