Durante los ejercicios de la Flota del Pacífico ruso, un submarino nuclear de clase Yasen lanzó varios misiles de crucero Tomahawk‑type desde bajo el agua, alcanzando objetivos simulados en el mar de Japón. La maniobra, transmitida en tiempo real por la cadena de noticias estatal, demostró la capacidad de los submarinos de lanzar armamento de largo alcance sin necesidad de emerger.
Los analistas de defensa interpretan la prueba como una señal de que Moscú busca reforzar su presencia naval en la región del Indo‑Pacífico, donde las tensiones con Estados Unidos y sus aliados se han intensificado por la disputa en el Mar del Sur de China y la situación en Taiwán.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que la operación cumplió con los objetivos de “verificar la interoperabilidad de los sistemas de armas y la efectividad de los protocolos de lanzamiento”. No se reportaron incidentes ni daños colaterales durante el ejercicio.
Expertos occidentales advierten que la capacidad de lanzar misiles desde submarinos nucleares aumenta la complejidad de la defensa antimisiles de la región y podría motivar una carrera armamentista naval entre Rusia, EE. UU., Japón y Corea del Sur.

