El viernes 9 de octubre de 2026, a las 14:32 GMT, un sismo de magnitud 7.7 (según la Agencia Geológica de EE. UU.) impactó la costa sur de Panamá, con epicentro localizado a unos 10 km de la costa del Pacífico, cerca de la localidad de Pedasí. El temblor se sintió con fuerza en la capital, Ciudad de Panamá, y en varias ciudades costeras, provocando el colapso parcial de estructuras residenciales y comerciales.
Los primeros informes de los servicios de emergencia indican que al menos treinta edificios sufrieron daños estructurales, entre ellos escuelas y centros de salud. Equipos de rescate fueron desplegados de inmediato para evaluar riesgos de derrumbes y asistir a los residentes que quedaron atrapados bajo escombros. No se reportaron víctimas mortales en la fase inicial, aunque se mantienen los operativos de búsqueda y rescate.
Ante la magnitud del sismo, los centros de alerta sísmica emitieron advertencias de posible tsunami para la costa del Pacífico de Panamá y para países vecinos. Colombia, Ecuador, Nicaragua, Guatemala, Chile y México recibieron alertas que recomiendan a la población mantenerse alejada de las zonas costeras y estar atentos a instrucciones de evacuación. Hasta el momento, los modelos indican que las olas podrían alcanzar entre 0,5 y 1,2 metros, aunque se siguen monitoreando.
Los gobiernos de la región activaron sus protocolos de protección civil. Panamá declaró estado de emergencia y solicitó apoyo logístico a la Organización de los Estados Americanos (OEA). Las fuerzas armadas y la Cruz Roja iniciaron campañas de información y distribución de kits de emergencia. Expertos en sismología subrayan la necesidad de reforzar la infraestructura en la zona de subducción entre la placa de Cocos y la placa del Caribe, una zona históricamente propensa a eventos sísmicos de gran escala.


