El 22 de septiembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó la tribuna de la Asamblea General de la ONU en Nueva York y, sin rodeos, declaró que Estados Unidos podría “aniquilar” a Irán si no se llegaba a un acuerdo de paz. La frase, pronunciada ante más de 190 jefes de Estado, fue acompañada de una serie de aseveraciones sobre la situación de Irán, Cuba, Ucrania, Groenlandia y la inteligencia artificial.
Un equipo de verificadores de la BBC, liderado por Jake Horton, Ben Chu y Rupert Carey, analizó cada una de esas afirmaciones y encontró que la mayoría carecía de fundamento o estaba distorsionada. Por ejemplo, la supuesta amenaza de “aniquilación” no estaba respaldada por ninguna política oficial del Departamento de Defensa, y la referencia a la IA como “robots asesinos” no coincidía con los informes de la ONU sobre regulación tecnológica.
La reacción de Irán no se hizo esperar: el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado calificando las palabras de Trump de “incitación a la guerra” y solicitó al Consejo de Seguridad que se tomaran medidas para evitar una escalada. Otros países, como Rusia y China, expresaron su preocupación por la retórica beligerante, mientras que aliados tradicionales de EE.UU., como la Unión Europea, pidieron un tono más mesurado.
El impacto inmediato de este discurso se tradujo en un aumento de la volatilidad en los mercados de energía, con el precio del petróleo Brent subiendo un 3 % en las horas posteriores, y en la reactivación de discusiones dentro de la ONU sobre la necesidad de mecanismos de verificación de declaraciones públicas de líderes mundiales. La comunidad internacional ahora observa con cautela los próximos pasos de la administración Trump respecto a Irán y la seguridad global.

