En la sesión inaugural de la Asamblea General de la ONU, celebrada el 22 de septiembre de 2026 en Nueva York, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó haber contribuido a la conclusión de ocho conflictos armados, entre ellos la guerra en la Franja de Gaza. El mandatario describió su intervención como "un honor" y aseguró que su política exterior está orientada a proteger los intereses estadounidenses en la región.
Trump también planteó una "gran decisión" respecto a Irán, insinuando la posibilidad de una acción militar o la firma de un acuerdo, sin detallar los términos. La declaración provocó una respuesta inmediata de la delegación iraní, que solicitó una solución diplomática y advirtió sobre las consecuencias de una escalada.
Los analistas internacionales interpretan el discurso como una estrategia para consolidar apoyo interno y proyectar fuerza ante la comunidad global, mientras la ONU y varios países aliados expresan preocupación por la falta de claridad y la posible violación de normas internacionales.
El discurso se dio en un contexto de creciente polarización, con la prensa estadounidense bajo una prohibición de cobertura televisiva que ya ha generado protestas en Washington. La combinación de retórica bélica y la disputa con los medios subraya la complejidad de la política exterior de la administración Trump.



