Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Donald Trump reiteró su demanda de que Jerome Powell renuncie a su cargo como presidente de la Reserva Federal. Trump acusó a Powell de haber tomado decisiones de política monetaria que, según él, provocaron una desaceleración del crecimiento económico y una inflación persistente.
El expresidente citó los últimos datos de inflación, que se mantuvieron por encima del 4 % durante varios trimestres, y señaló que la política de tasas de interés elevadas había encarecido el crédito para empresas y consumidores. Además, Trump afirmó que la Reserva Federal había perdido la confianza del pueblo estadounidense y que su renuncia era necesaria para restaurar la estabilidad.
Jerome Powell, quien dejó la presidencia de la Fed en enero de 2026, respondió a través de su oficina que las decisiones tomadas fueron basadas en datos macroeconómicos y que la inflación estaba bajo control, aunque reconoció la necesidad de seguir vigilando los riesgos. Los analistas financieros señalaron que la presión política sobre la Fed podría influir en la percepción de independencia del banco central.
Mientras tanto, los mercados reaccionaron con volatilidad: el índice S&P 500 cayó un 1,2 % tras la declaración de Trump, y los futuros de bonos del Tesoro mostraron una ligera subida de los rendimientos. La comunidad internacional observó con cautela, pues cualquier señal de interferencia política en la política monetaria de EE.UU. podría afectar la estabilidad financiera global.




