Donald Trump ha eliminado a los últimos miembros de la comisión electoral independiente de EE.UU., dejando el cuerpo sin personal para supervisar las elecciones. Esta decisión, parte de su esfuerzo por reformar el sistema electoral, ha generado preocupación entre expertos en democracia. La comisión, creada para garantizar transparencia, ahora está vacía, lo que podría facilitar cambios en las reglas de votación. Expertos advierten que esta acción podría debilitar las instituciones democráticas y aumentar el riesgo de fraude electoral.
