En una declaración conjunta publicada el 5 de octubre de 2026, Turquía y Pakistán confirmaron su disposición a desplegar fuerzas militares en Arabia Saudí como parte de la Alianza de La Meca, un pacto de defensa mutua creado para responder a lo que describen como "ataques atroces" contra intereses saudíes. Al Jazeera informó que la medida incluye la activación de mecanismos de disuasión colectiva, con el objetivo de proteger la seguridad del Reino y sus proyectos estratégicos.
El mismo día, el New York Times analizó la situación en Yemen, donde la coalición liderada por Arabia Saudí ha reanudado una ofensiva contra los rebeldes hutíes, respaldados por Irán. La escalada ha convertido el conflicto en un atolladero humanitario, con miles de civiles desplazados y una creciente presión internacional para buscar una solución negociada.
La coordinación entre Turquía, Pakistán y Arabia Saudí representa un fortalecimiento de la presencia militar occidental y de aliados tradicionales en la región, lo que podría contrarrestar la influencia iraní y de grupos no estatales. Sin embargo, la expansión de la Alianza de La Meca también genera preocupación entre los vecinos, como Israel y los Emiratos Árabes Unidos, que temen una mayor militarización del Golfo.
Desde la perspectiva geopolítica, este acuerdo subraya la creciente interdependencia de los estados musulmanes en materia de seguridad, mientras que la guerra en Yemen sigue siendo un punto crítico que afecta la estabilidad del estrecho de Ormuz y el flujo de energía global. La evolución de estos despliegues y la respuesta de Irán serán determinantes para la configuración del equilibrio de poder en Oriente Medio en los próximos meses.


