El gobierno de EE.UU. ha decidido sancionar a un oficial de policía de Tanzania por su presunta participación en la tortura de activistas de derechos humanos. La decisión se produce en un momento de creciente escrutinio sobre la situación de los derechos humanos en Tanzania, y puede ser vista como un intento de presionar al gobierno de Tanzania para que mejore su situación de derechos humanos.
