La visita de Trump a China incluyó paradas en lugares emblemáticos como la Puerta Prohibida y el Museo del Pajero, donde Xi destacó el desarrollo económico y tecnológico del país. Estos sitios, elegidos por Xi, buscan demostrar la estabilidad y el crecimiento de China, contrastando con la percepción de EE.UU. sobre su influencia en la región. La visita también incluyó discusiones sobre comercio y seguridad, con un enfoque en la cooperación mutua. Sin embargo, críticos argumentan que los lugares seleccionados reflejan una visión unilateral de China.

