Un Airbus A320 con origen en Dublín y destino a Roma fue obligado a aterrizar de emergencia el 5 de noviembre de 2026 en la base militar de Evreux, en el norte de Francia, después de que la tripulación recibiera una amenaza de bomba a bordo. Las autoridades francesas activaron los protocolos de seguridad, evacuaron el avión y desplegaron equipos de desactivación de explosivos para inspeccionar la aeronave.
El aeropuerto civil más cercano fue cerrado temporalmente, lo que generó retrasos y cancelaciones en varios vuelos de la región. Los pasajeros fueron trasladados a un hotel cercano mientras se llevaba a cabo la investigación. Hasta el momento, no se ha confirmado la presencia de un artefacto explosivo y la amenaza se considera una falsa alarma, aunque la investigación sigue abierta para determinar su origen.
Este hecho pone de relieve la vulnerabilidad de la infraestructura aérea europea ante posibles actos de terrorismo o sabotaje, y refuerza la necesidad de reforzar los sistemas de detección y los protocolos de respuesta rápida. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha anunciado que revisará sus directrices de seguridad para vuelos internacionales, especialmente en rutas de alta densidad como la que conecta Irlanda con Italia.
Mientras tanto, las autoridades francesas han pedido a los pasajeros que mantengan la calma y han asegurado que la base de Evreux está plenamente capacitada para manejar este tipo de incidentes sin poner en riesgo la vida de los ocupantes del avión.


