El grupo insurgente hutí, respaldado por Irán, lanzó el sábado un ataque con morteros contra una zona poblada del sur de Yemen, dejando al menos 12 muertos y más de 300 heridos, según autoridades locales. El bombardeo se produjo en medio de una serie de ofensivas que han intensificado la lucha entre los hutíes y la coalición liderada por Arabia Saudí.
El Ministerio de Salud de Yemen informó que la mayoría de las víctimas eran civiles, incluyendo mujeres y niños, y que los servicios médicos locales están colapsados por la magnitud del atentado. La coalición saudí condenó el ataque y prometió reforzar sus operaciones aéreas contra los objetivos hutíes.
Expertos en seguridad regional advierten que este episodio podría marcar el inicio de una nueva fase del conflicto, con mayor uso de armas de alto poder y una posible expansión de los combates hacia áreas estratégicas del norte del país. La comunidad internacional, a través de la ONU, ha llamado a ambas partes a cesar las hostilidades y retomar las conversaciones de paz.
Mientras tanto, la población civil sigue enfrentando una crisis humanitaria aguda, con escasez de alimentos, agua y servicios básicos. Organizaciones humanitarias temen que una escalada mayor dificulte aún más la entrega de ayuda y empeore la situación de los millones de desplazados internos.

