Una investigación exclusiva del periódico británico The Guardian reveló que fuerzas estadounidenses estarían “weaponising” las inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño en Somalia, al concentrar ataques aéreos en zonas donde el agua ha desplazado a la población civil. Según la denuncia, los bombardeos contra posiciones de al-Shabaab se han realizado en áreas inundadas, atrapando a mujeres y niños que intentan buscar refugio en terrenos más altos.
Los testigos locales describen cómo los helicópteros estadounidenses sobrevolaban los campos de cultivo y aldeas sumergidas, mientras los residentes, sin posibilidad de evacuación, quedaban expuestos a la violencia directa e indirecta de los bombardeos. Organizaciones humanitarias afirman que la táctica ha agravado la crisis humanitaria, que ya afecta a más de 2,5 millones de personas.
El Departamento de Defensa de EE. UU. ha rechazado las acusaciones, argumentando que sus operaciones se centran en neutralizar a los combatientes de al-Shabaab y que se toman todas las precauciones para minimizar daños colaterales. Sin embargo, la falta de transparencia y la ausencia de investigaciones independientes alimentan la sospecha de que la estrategia busca desestabilizar a la población civil para debilitar el apoyo al grupo insurgente.
Si se confirma la práctica, podría constituir una violación del derecho internacional humanitario, que prohíbe el uso de la fuerza de manera que cause sufrimientos innecesarios a la población civil. La comunidad internacional podría iniciar una revisión de la presencia militar estadounidense en la región, con posibles sanciones o restricciones de ayuda.
La situación sigue evolucionando, mientras organizaciones de derechos humanos solicitan una investigación independiente y la ONU llama a la protección de los civiles en medio de la crisis climática y de seguridad.


