A pesar del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, los aeropuertos europeos enfrentan una escasez crítica de combustible para aviones, lo que amenaza operaciones y la economía continental. Según informes, el 30% del combustible europeo tradicionalmente provenía de Medio Oriente, y la guerra ha interrumpido estas cadenas de suministro. Países como Alemania, Francia y el Reino Unido han emitido alertas sobre la situación, con aeropuertos clave como Ámsterdam, Frankfurt y París afectados. La escasez se debe a la interrupción de rutas de suministro y la reducción de producción en la región.


