El estado de Alaska aprobó una reforma electoral que introduce el voto por orden de preferencia (ranked‑choice voting) para las elecciones de 2026, convirtiéndose en la segunda jurisdicción estadounidense en adoptar este sistema tras Maine. La medida, aprobada por la legislatura estatal a finales de 2025, busca evitar empates y garantizar que el candidato ganador cuente con el apoyo mayoritario de los votantes.
El cambio llega en medio de un litigio presentado por dos candidatos republicanos que argumentan que el nuevo sistema vulnera la Constitución al alterar la forma tradicional de conteo de votos. El caso ha sido llevado ante un tribunal federal, que aún no ha emitido una decisión definitiva.
Defensores del voto por orden de preferencia sostienen que el sistema fomenta la participación ciudadana y reduce la necesidad de campañas negativas, al obligar a los candidatos a buscar el segundo o tercer voto de sus oponentes. Asimismo, se espera que la reforma influya en la estrategia de los partidos en Alaska, donde la competencia entre republicanos y demócratas ha sido históricamente reñida.
Si bien la medida aún enfrenta desafíos legales, su implementación podría servir de referencia para otros estados que consideren reformas similares, en un contexto nacional donde la confianza en el proceso electoral está bajo escrutinio tras las controversias de los últimos años.