El primer ministro canadiense Mark Carney lanzó un mensaje de unidad nacional en el Día de Acción de Gracias, a escasos días del referéndum que Alberta celebrará para decidir su posible secesión. Carney advirtió que la fragmentación del país tendría graves consecuencias para la estabilidad política y la economía, especialmente para los sectores energéticos que dependen del mercado interno.
Alberta, la provincia más rica en recursos petroleros, ha impulsado durante años una corriente separatista alimentada por la percepción de que el gobierno federal no reconoce sus intereses económicos. El referéndum, programado para finales de octubre, será el primero de su tipo desde el intento fallido de 2005 y ha reavivado tensiones entre la capital, Ottawa, y la capital provincial, Edmonton.
Los analistas señalan que, de aprobarse la secesión, Alberta tendría que negociar acuerdos comerciales y de energía con sus vecinos, lo que podría desencadenar una reconfiguración del mercado energético norteamericano. Además, la incertidumbre podría afectar la inversión extranjera y la cotización del dólar canadiense.
El gobierno federal ha prometido reforzar los lazos con las provincias y ha anunciado medidas de apoyo económico para contrarrestar el descontento. Sin embargo, la campaña de los separatistas avanza con fuerza, y la decisión de los votantes al final del mes definirá el futuro del país.
