La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos tiene repercusiones inmediatas en América Latina, donde países como Brasil y Argentina dependen de las rutas marítimas para sus exportaciones. El aumento de los precios del petróleo y la interrupción del Hormuz se traducen en mayores costos logísticos y una presión inflacionaria. Además, la incertidumbre diplomática obliga a una reevaluación de acuerdos comerciales y alianzas estratégicas. Los gobiernos de la región navegan entre la necesidad de mantener relaciones con ambos bloques y la búsqueda de una posición neutral que proteja sus intereses económicos.

