El 4 de noviembre de 2026 se proyectó que Annie Andrews, candidata demócrata, derrotó a Darline Graham, designada por el expresidente Donald Trump, en la contienda por el Senado de Carolina del Sur. La victoria marca la primera vez en casi tres décadas que un demócrata ocupa ese escaño, rompiendo una racha de dominio republicano en el estado.
Andrews, una abogada de derechos civiles, centró su campaña en la expansión del acceso a la salud y la inversión en infraestructura rural, mientras que Graham se apoyó en la retórica pro‑Trump y en la defensa de políticas de seguridad estrictas. Los resultados preliminares indican que la candidata demócrata obtuvo alrededor del 52 % del voto popular, superando a su rival en varios condados tradicionalmente republicanos.
El triunfo de Andrews tiene repercusiones inmediatas en el Senado: los demócratas pasan a contar con 51 escaños frente a 49 republicanos, lo que les otorga una mayoría cómoda para impulsar proyectos de ley clave, como la reforma de la seguridad social y la ampliación de fondos para energías renovables. Además, la victoria refuerza la posición del presidente demócrata en la agenda legislativa y debilita la influencia de los conservadores en la Cámara Alta.
Los analistas políticos señalan que este resultado también refleja una tendencia nacional de desgaste del apoyo a Trump entre los votantes indecisos, particularmente en estados del sur que antes eran bastiones republicanos. La campaña de Andrews se benefició de una movilización de votantes jóvenes y de minorías, que acudieron en mayor número a las urnas que en elecciones anteriores.

