En la jornada electoral del 3 de noviembre de 2026, los votantes estadounidenses eligieron un nuevo Congreso que favorece al Partido Demócrata. En Carolina del Norte, el gobernador Roy Cooper derrotó al republicano Michael Whatley, mientras que en Georgia el senador en ejercicio Jon Ossoff fue reelecto para un segundo mandato. En Virginia, el senador Mark Warner también obtuvo la reelección, consolidando la presencia demócrata en la costa este.
Otros estados mostraron tendencias similares: el demócrata Chris Pappas ganó el escaño de New Hampshire y la republicana Ashley Moody se impuso en Florida, manteniendo la bancada republicana en ese estado. En conjunto, los demócratas suman cinco escaños adicionales, lo que eleva su mayoría en el Senado a 58‑42.
Una encuesta de la Associated Press, publicada por France 24, indica que aproximadamente seis de cada diez votantes desaprueban profundamente la gestión del expresidente Donald Trump, y que el costo de vida y la inflación son los temas que más preocupan al electorado. Estas percepciones se reflejan en la agenda de campaña de los candidatos demócratas, que prometen medidas para aliviar la presión económica sobre los hogares.
Los analistas de DW señalan que los resultados de estas elecciones de medio término son decisivos para el futuro de la política estadounidense, pues el control del Senado permitirá al Partido Demócrata impulsar reformas en salud, energía y derechos laborales sin depender de la Cámara de Representantes. Sin embargo, la persistente polarización y los desafíos económicos podrían limitar la capacidad de gobierno, manteniendo a los republicanos como una fuerza de oposición relevante.

