Durante la jornada electoral del 3 de noviembre, una serie de fenómenos meteorológicos extremos afectó a varios estados del medio oeste y del sur de EE.UU. Inundaciones repentinas en Missouri, lluvias intensas en Kentucky y tornados en Alabama obligaron a cerrar centros de votación y a trasladar a los votantes a lugares seguros.
Los comisionados electorales de los estados afectados emitieron comunicados indicando que, en la medida de lo posible, se reabrirán las urnas una vez que las condiciones lo permitan, y que se garantizará la contabilización de los votos emitidos antes de la interrupción. Los partidos políticos, tanto demócratas como republicanos, han solicitado medidas de transparencia para evitar acusaciones de fraude o manipulación.
El Servicio Meteorológico Nacional ha señalado que el patrón de tormentas está relacionado con un frente frío inusualmente fuerte que cruzó el continente, exacerbado por condiciones de alta humedad. Expertos en cambio climático advierten que eventos similares podrían volverse más frecuentes, poniendo en riesgo la logística de futuros procesos electorales.
A medida que se restablecen los centros de votación, los funcionarios electorales están evaluando la posibilidad de extender el horario de votación o de implementar votaciones por correo adicional para los electores que no pudieron acudir el día original. La situación mantiene la atención internacional sobre la capacidad de EE.UU. para gestionar elecciones bajo condiciones climáticas adversas.


