El 16 de octubre de 2026, Antonio Guterres, ex‑primer ministro de Portugal y actual secretario general de la ONU, reiteró su confianza en la diplomacia silenciosa como herramienta principal para desactivar crisis que amenazan la estabilidad global. En una entrevista publicada por Al Jazeera, el dirigente describió cómo su equipo ha intensificado contactos discretos con autoridades de Israel, Palestina, la República Democrática del Congo y Ucrania, buscando abrir canales de diálogo que no requieran la exposición mediática de negociaciones tradicionales.
Guterres subrayó que la paciencia y la discreción permiten a las partes discutir concesiones sensibles sin la presión de la opinión pública, lo que a su vez reduce el riesgo de que los discursos nacionalistas alimenten la violencia. En el caso de Oriente Medio, los interlocutores han explorado acuerdos de cese al fuego temporales vinculados a la entrega de ayuda humanitaria, mientras que en África central se han negociado acuerdos de reparto de recursos minerales que podrían frenar la expansión de grupos armados.
Sin embargo, el secretario general advirtió que la diplomacia discreta no es una solución mágica; su efectividad está supeditada a la disposición de los dirigentes a comprometerse y a la capacidad de la ONU para ejercer presión económica y política cuando sea necesario. La falta de una respuesta coordinada de potencias como Estados Unidos, la Unión Europea y China podría limitar el alcance de estas iniciativas.
El enfoque de Guterres también ha generado críticas de algunos gobiernos que consideran que la falta de transparencia debilita la rendición de cuentas. Aun así, el secretario general mantiene que la combinación de negociaciones públicas y discretas constituye la mejor estrategia para abordar conflictos complejos en un mundo cada vez más polarizado.
