Las Fuerzas Aéreas de Ucrania anunciaron el domingo que su aplicación nacional de alertas de ataques aéreos había sido vulnerada, enviando notificaciones falsas que advertían sobre una supuesta amenaza de radiación. La alerta, que apareció en los teléfonos de miles de usuarios, fue rápidamente desmentida por el Ministerio de Defensa, que señaló que no existía ninguna radiación detectada en el territorio.
Horas después, autoridades rusas confirmaron que también habían sufrido una intrusión en su propio sistema de alertas, lo que sugiere que el ataque pudo haber sido coordinado por actores externos con el objetivo de sembrar caos entre la población civil de ambos bandos. Los expertos en ciberseguridad advierten que este tipo de operaciones pueden escalar la tensión y dificultar la gestión de emergencias.
El incidente pone en relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras digitales críticas en zonas de conflicto y plantea preguntas sobre la capacidad de los gobiernos para proteger a sus ciudadanos de la desinformación tecnológica. Además, la pérdida de confianza en la app de alertas podría reducir la efectividad de futuros avisos de ataque, poniendo en riesgo la seguridad de la población.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el uso de ciberataques como herramienta de guerra híbrida, instando a ambas partes a respetar los protocolos de protección civil y a evitar la difusión de información falsa que pueda desencadenar pánico innecesario.

