El 25 de octubre de 2026, la defensa aérea saudí informó la intercepción de varios drones y misiles que se dirigían a la capital, Riyadh, y a otras instalaciones estratégicas. Según la coalición, los proyectiles fueron lanzados por los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, en un intento de presionar al gobierno saudí.
En paralelo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó que está proporcionando a Arabia Saudí herramientas de inteligencia artificial que permiten identificar y rastrear objetivos con mayor rapidez. Estas tecnologías incluyen algoritmos de aprendizaje profundo para el reconocimiento de patrones de vuelo y la priorización de amenazas.
Los analistas de seguridad advierten que la incorporación de IA en el conflicto yemení podría cambiar la dinámica del enfrentamiento, al reducir el margen de error de los ataques y potencialmente provocar una escalada de represalias. Además, la dependencia de la tecnología estadounidense plantea interrogantes sobre la soberanía operativa de la coalición saudí.
Mientras tanto, la población civil en el norte de Yemen sigue enfrentando escasez de alimentos y servicios básicos, y la ONU ha reiterado la necesidad de un alto el fuego negociado para evitar una mayor catástrofe humanitaria.



