El fiscal de Sri Lanka ordenó la detención de Shiranthi Rajapaksa, esposa del expresidente Mahinda Rajapaksa, bajo cargos de corrupción y malversación de fondos públicos. La operación, llevada a cabo en la capital, Colombo, se inscribe dentro de una serie de investigaciones que buscan esclarecer el uso indebido de recursos estatales durante el mandato del ex mandatario, que gobernó entre 2005 y 2015.
Según la fiscalía, Shiranthi estaría implicada en la adjudicación irregular de contratos de construcción y en la gestión de fondos de caridad vinculados a la familia Rajapaksa. Las autoridades señalaron que se han incautado documentos y registros bancarios que podrían demostrar la existencia de una red de lavado de dinero.
La detención ha generado reacciones mixtas en la población. Mientras sectores de la sociedad civil aplauden la medida como un paso hacia la rendición de cuentas, los seguidores del ex presidente han denunciado una persecución política. Mahinda Rajapaksa, quien sigue ejerciendo una influencia considerable dentro del Partido Rajapaksa, ha calificado la acción de "intento de desestabilizar al país".
Analistas políticos advierten que el caso podría desencadenar una serie de procesos judiciales contra otros miembros de la familia y sus allegados, lo que podría afectar la ya frágil estabilidad política de Sri Lanka, un país que aún se recupera de una crisis económica y social profunda.


