En una entrevista transmitida el 24 de octubre de 2026, el asesor del primer ministro etíope afirmó que las fuerzas tigrayanas, junto a otros actores regionales, están dificultando la estabilidad del país. El funcionario señaló que los combates continúan en la región de Tigray y que la presencia de milicias locales y apoyo externo a los rebeldes prolonga la crisis humanitaria.
El gobierno de Abiy Ahmed ha intentado, desde 2018, implementar reformas políticas y económicas, pero la persistente resistencia tigrayana ha generado desplazamientos masivos y hambrunas intermitentes. El asesor destacó la necesidad de un diálogo inclusivo que incorpore a todas las facciones, aunque advirtió que la falta de voluntad de ciertos grupos podría desestabilizar aún más la zona.
Organizaciones internacionales, como la ONU y la UE, han llamado a un alto el fuego y a la entrega de ayuda humanitaria sin obstáculos. Sin embargo, la situación en el norte sigue siendo volátil, con reportes de bombardeos y bloqueos de rutas de suministro que dificultan la llegada de alimentos y medicinas.
Los analistas de seguridad consideran que la prolongación del conflicto podría abrir espacio para la intervención de potencias regionales, como Eritrea y Sudán, lo que complicaría aún más la resolución del conflicto interno etíope.

