El ejército israelí llevó a cabo una serie de operativos coordinados en la madrugada del 24 de octubre, alcanzando al menos quince ciudades y pueblos de la Cisjordania ocupada, entre ellos Nablus y Jenin. Según Al Jazeera, decenas de palestinos fueron detenidos bajo cargos de seguridad y actividades contra el Estado.
El ministro de Defensa israelí justificó las acciones como una medida preventiva para evitar atentados, mientras que líderes palestinos denunciaron una escalada de violencia que busca coartar la participación política de la población bajo ocupación. La operación se produce a escasos días de las elecciones parlamentarias israelíes, donde el primer ministro Netanyahu busca consolidar su posición.
Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han pedido una investigación independiente, advirtiendo que la práctica de detenciones masivas podría violar el derecho internacional humanitario. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha llamado a la moderación y al respeto de los derechos civiles.
En el terreno, los residentes de los barrios afectados reportan cierres de carreteras, toques de queda y la presencia de tanques y helicópteros. La situación mantiene a la región en un estado de alta tensión, con el riesgo de que los enfrentamientos se extiendan a otras áreas.

