Serbia anunció la convocatoria de elecciones parlamentarias anticipadas para el 25 de octubre, tras la renuncia del primer ministro y la presión de una coalición estudiantil que busca reformar el sistema político. La medida ha sorprendido a la comunidad internacional, que observa con cautela la estabilidad del país balcánico.
Los estudiantes, organizados bajo la coalición "Generación Serbia", han lanzado una campaña masiva que incluye manifestaciones en Belgrado y otras ciudades, exigiendo la renuncia de Aleksandar Vučić y la apertura de un proceso electoral transparente. Según los organizadores, la participación juvenil podría superar el 30 % del electorado, lo que alteraría significativamente los resultados tradicionales.
El gobierno de Vučić, que ha gobernado Serbia durante más de una década, ha argumentado que la convocatoria anticipada es una respuesta a la crisis económica y a la creciente polarización social. Sin embargo, la oposición acusa al presidente de manipular el calendario electoral para debilitar a sus rivales y consolidar su poder mediante la movilización de sus bases partidarias.
Los analistas internacionales advierten que un posible cambio de gobierno podría influir en la política exterior serbia, especialmente en su relación con la Unión Europea, que busca una mayor integración del país, y con Rusia, que mantiene estrechos lazos militares y energéticos. La comunidad de los Balcanes observará de cerca los resultados, que podrían redefinir el equilibrio geopolítico de la región.


