Desde principios de octubre de 2026, los estudiantes universitarios de Tirana y otras ciudades albanesas han protagonizado una serie de protestas masivas contra la corrupción percibida en la administración pública. Las manifestaciones, inicialmente organizadas por grupos de jóvenes activistas, se han intensificado tras la detención de varios funcionarios locales bajo sospecha de malversación.
La policía albanesa ha intentado disolver los concentrados en la plaza Skanderbeg, empleando tácticas de dispersión que incluyen el uso de gases lacrimógenos y la detención de líderes estudiantiles. Sin embargo, la respuesta de los manifestantes ha sido firme, con marchas nocturnas y bloqueos de vías principales que han paralizado el tráfico en la capital.
El primer ministro Edi Rama, quien ha sido objeto de críticas por su manejo de los fondos europeos, ha convocado a una reunión de emergencia con los partidos de oposición y representantes estudiantiles, prometiendo iniciar una auditoría independiente de los casos de corrupción. No obstante, los jóvenes exigen medidas más contundentes, como la renuncia de funcionarios implicados y la creación de una comisión anticorrupción con poderes de investigación.
El movimiento estudiantil ha recibido apoyo de organizaciones internacionales de derechos humanos, que han señalado la importancia de garantizar la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica. La evolución de estas manifestaciones podría influir en la agenda política del país y en la percepción de Albania dentro de la UE, donde la lucha contra la corrupción sigue siendo un criterio clave para la integración plena.
