El 22 de octubre de 2026, fuerzas del ejército israelí llevaron a cabo una serie de ataques aéreos en la Franja de Gaza que dejaron cuatro muertos, entre ellos una niña de ocho años, según informó Al Jazeera. Los bombardeos se produjeron en zonas residenciales densamente pobladas, donde la población civil ya vive bajo condiciones de escasez de alimentos y servicios básicos.
El Ministerio de Defensa israelí declaró que los ataques tenían como objetivo infraestructuras vinculadas a grupos armados que operan en la zona, pero no especificó la ubicación exacta de los objetivos. Organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch, denunciaron la falta de precisión y la alta probabilidad de víctimas civiles.
El incidente provocó una ola de protestas en varias capitales europeas y una resolución preliminar en la ONU que pide una investigación independiente sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario.
Mientras tanto, la población de Gaza sigue desplazada; más de dos millones de personas permanecen en refugios improvisados, y la escasez de agua y electricidad se ha agravado tras los recientes cortes de suministro.