Una investigación de la BBC ha documentado que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Sudán han dirigido ataques deliberados contra hospitales en varias regiones del país, entre ellos Darfur y Kordofan. Los hallazgos indican que al menos diez centros de salud fueron bombardeados o asaltados entre enero y septiembre de 2026, dejando cientos de heridos y obstaculizando la atención médica a la población civil.
El alto comisionado de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, calificó los hechos como posibles crímenes de guerra, subrayando que el derecho internacional humanitario prohíbe expresamente los ataques contra instalaciones médicas. La ONU ha solicitado a la comunidad internacional que intensifique la presión sobre la RSF y que se abra una investigación independiente.
El conflicto en Sudán, que estalló en 2023 entre la RSF y el ejército regular, ha derivado en una guerra civil que ha desplazado a millones de personas. Los ataques a hospitales representan una escalada grave, pues dificultan la respuesta humanitaria y aumentan la mortalidad por enfermedades prevenibles.
Organizaciones de derechos humanos y grupos de ayuda han pedido sanciones dirigidas a los líderes de la RSF y a los responsables de los ataques. Mientras tanto, la población civil sigue atrapada en una zona de guerra donde la asistencia médica es cada vez más escasa.
