En la tarde del 23 de octubre de 2026, un grupo armado abrió fuego contra una caravana de civiles israelíes que transitaba por la carretera que conecta Ramala con Nablus, en la Cisjordania ocupada. Cinco israelíes resultaron heridos de gravedad y, tras un intenso intercambio, las fuerzas de seguridad israelíes neutralizaron a dos de los atacantes, identificados como palestinos.
El incidente se produce a tan solo cuatro días de la convocatoria de elecciones legislativas en Israel, programadas para el 1 de noviembre, y se inserta en una oleada de incidentes violentos que ha aumentado la tensión entre ambas comunidades. Autoridades israelíes calificaron el ataque como un acto de terrorismo y anunciaron reforzar la presencia militar en la zona.
Por su parte, líderes palestinos condenaron la respuesta militar israelí y pidieron una investigación independiente. Organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre el riesgo de una escalada que podría afectar a la población civil de ambos lados.
El tiroteo reaviva el debate interno en Israel sobre la seguridad y la política de asentamientos, mientras que la comunidad internacional sigue observando con preocupación la posibilidad de que la violencia se extienda antes de la votación.


