El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció el 23 de octubre de 2026 una operación militar sin precedentes en la Cisjordania ocupada, describiéndola como una campaña "casa por casa" para desmantelar estructuras terroristas tras la muerte de dos soldados israelíes en un ataque palestino. Las fuerzas de la Brigada de la Reserva y unidades de la Policía de Asentamientos iniciaron la evacuación forzosa de residentes de varios barrios palestinos, con el objetivo de neutralizar a militantes armados y destruir túneles de infiltración.
La medida se produce en un contexto de creciente tensión tras los enfrentamientos de los últimos cuatro días, que dejaron al menos diez muertos entre combatientes y civiles. Israel ha desplegado más de 10.000 soldados y equipos de reconocimiento aéreo, mientras que los grupos armados palestinos han lanzado cohetes y disparos de francotirador contra puestos de control.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación: la ONU ha pedido moderación, la Unión Europea ha instado a la protección de civiles y Estados Unidos ha reiterado su apoyo a la seguridad israelí, aunque sin respaldar la evacuación masiva. Organizaciones de derechos humanos advierten sobre posibles violaciones del derecho internacional humanitario.
En los próximos días se esperan nuevas rondas de combates y posibles negociaciones de alto el fuego mediadas por actores regionales, mientras la población palestina enfrenta desplazamientos forzados y la infraestructura civil sufre daños considerables.

