El 24 de octubre de 2026, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU anunció una reducción del 30 % en el programa de ayuda alimentaria destinado a los palestinos desplazados en la Cisjordania ocupada. La medida afecta a aproximadamente 250 000 personas que, tras perder sus hogares en las recientes operaciones militares israelíes, dependen de los comedores comunitarios para su subsistencia.
Según el informe de la ONU, la escasez de fondos internacionales y la reorientación de recursos hacia otras crisis han obligado a la agencia a recortar los raciones diarias. Los líderes de la comunidad palestina alertan que la reducción provocará un aumento significativo de la desnutrición, especialmente entre niños y ancianos.
Organizaciones no gubernamentales locales han pedido una revisión urgente del recorte, argumentando que la situación humanitaria ya es crítica y que la falta de alimentos podría desencadenar protestas y mayor inestabilidad en la zona. La comunidad internacional observa con preocupación, pues la ayuda alimentaria ha sido un pilar esencial para evitar una catástrofe humanitaria en los últimos años.
El recorte de la ayuda alimentaria se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Israel y los territorios palestinos, donde la seguridad y los derechos humanos siguen siendo objeto de debate en foros internacionales como la ONU y la Unión Europea.

