El pasado 12 de octubre, un dron no identificado impactó contra el petrolero Petro Dolphin, de bandera libanesa, mientras cruzaba el estrecho de Ormuz bajo la costa de Omán. Según testigos, el ataque generó una columna de humo negro que se elevó varios cientos de metros, obligando a la tripulación a activar los protocolos de emergencia y a solicitar asistencia marítima.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, a través de sus canales oficiales, acusó al buque de formar parte de una operación de "shuttle" entre Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos destinada a trasladar crudo fuera del estrecho. Irán declaró que el objetivo era impedir que los recursos energéticos estadounidenses y de sus aliados fluyan a través de una zona que considera bajo su soberanía.
El incidente provocó una reacción inmediata en los mercados financieros: el precio del crudo Brent subió más de 2 % en cuestión de minutos, mientras que varias compañías navieras anunciaron la reprogramación de sus rutas para evitar la zona. La comunidad internacional, incluida la Organización Marítima Internacional, ha pedido una investigación exhaustiva y ha instado a la calma para evitar una escalada que podría afectar la seguridad energética mundial.
Hasta el momento no se reportaron víctimas ni daños estructurales mayores en la embarcación, aunque el impacto dejó una zona de derrame de combustible que está siendo contenida por equipos de respuesta ambiental. Las autoridades omaníes y estadounidenses continúan evaluando la situación y considerando medidas de protección para los buques que transitan por el estrecho.

