El control de la energía y los recursos naturales sigue siendo una de las palancas de poder más antiguas de la geopolítica: rutas de transporte de petróleo y gas, sanciones energéticas y la disputa por minerales críticos para la transición energética.
Acá seguimos cómo estas dinámicas afectan a productores, consumidores y a la estabilidad de regiones clave como el golfo Pérsico o el estrecho de Ormuz.
La victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso estadounidense genera expectativas de un giro en la política exterior, con posibles cambios en la postura hacia Israel, el mercado energético y la estrategia de seguridad global. Los analistas internacionales anticipan ajustes en las relaciones bilaterales y en la agenda de sanciones, mientras que el presidente Trump intenta reconfigurar su discurso tras la derrota.
La hoja de ruta, anunciada en noviembre de 2026, establece metas de reducción progresiva de carbón, petróleo y gas hasta 2050, posicionando a Brasil como pionero en la agenda climática internacional y generando expectativas de inversión en energías renovables. El documento podría influir en políticas de otros países y en negociaciones futuras de la ONU sobre clima.
El giro estratégico busca aliviar la carga económica de los hogares, pero genera críticas de activistas climáticos que temen retrocesos en la lucha contra el cambio climático.
Las reelecciones de Lula consolidan la izquierda en Brasil, mientras que la estrecha victoria en Israel redefine la escena política del país; simultáneamente, un accidente ferroviario en España genera una tragedia humanitaria.
El aspirante republicano a la reelección en Alaska rechaza las acusaciones de una conspiración para incluir a dos candidatos con el mismo nombre en la papeleta, intensificando la disputa política en el estado.
La carrera por la energía nuclear lunar podría transformar la exploración espacial, aunque genera preocupaciones sobre la seguridad, la legislación internacional y la posible militarización del satélite natural.
El Brent alcanza niveles superiores al 60 % respecto a la época previa a la guerra, lo que eleva la presión inflacionaria global y complica la planificación energética de los países importadores.
La erupción ha generado interrupciones en el tráfico aéreo regional, desplazamiento de miles de residentes y plantea riesgos para la agricultura y la salud pública, obligando al gobierno a activar planes de emergencia y a solicitar ayuda internacional.
El rápido crecimiento de los modelos de inteligencia artificial está demandando cantidades de electricidad sin precedentes, lo que lleva a empresas como Microsoft y Google a firmar contratos de energía nuclear. Este desarrollo plantea preguntas sobre la sostenibilidad ambiental y la distribución de los gastos energéticos, con implicaciones para la competitividad global y la política energética.
El encarecimiento del gas natural eleva los costos de energía para hogares y empresas europeas, presiona la inflación y reaviva el debate sobre la diversificación de fuentes energéticas y la dependencia del gas ruso.
El anuncio del presidente Ebrahim Raisi, que los países de Oriente Medio pueden gestionar sus disputas sin la intervención de Estados Unidos, refuerza la alianza estratégica entre Irán y Rusia y podría reconfigurar la diplomacia energética en la región, afectando los planes de sanciones occidentales y la seguridad del suministro de gas a Europa.
La gira busca promover inversiones y diversificar fuentes de energía, pero también evidencia la tensión entre política exterior y desafíos internos de EE.UU., donde los precios del crudo han alcanzado niveles récord.