El 28 de octubre de 2026, los precios mayoristas del gas natural en la Unión Europea alcanzaron la barrera de los 100 euros por megavatio‑hora, el nivel más alto registrado desde 2022. Este repunte se produce en el contexto de la llegada del invierno, cuando la demanda de calefacción y energía aumenta significativamente.
El incremento está impulsado por varios factores: la reducción de la oferta procedente de Rusia tras las sanciones internacionales, la limitada capacidad de almacenamiento en los países del bloque y la creciente competencia por el gas licuado proveniente de Estados Unidos y Qatar. Además, la incertidumbre geopolítica en torno a los conflictos en Oriente Medio ha encarecido los costos de transporte y logística.
Los gobiernos europeos, ya inmersos en planes de transición energética, se enfrentan ahora al desafío de equilibrar la seguridad del suministro con la necesidad de contener la inflación. Se prevé que los precios del gas influyan directamente en las tarifas de electricidad, que en muchos países están vinculadas al coste del gas, lo que podría traducirse en aumentos de hasta un 15 % en la factura de los consumidores.
Ante esta situación, la Comisión Europea ha anunciado medidas de emergencia, incluyendo la liberación de reservas estratégicas de gas y la aceleración de proyectos de interconexión entre redes nacionales. Asimismo, se intensifica el debate sobre la aceleración de la inversión en energías renovables y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles importados.
