El Comando Central de EE. UU. anunció que, entre el 20 y el 26 de octubre de 2026, más de 3.000 buques comerciales transitaron el estrecho de Ormuz bajo escolta naval estadounidense, lo que posibilitó la exportación de 1,5 mil millones de barriles de petróleo provenientes de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait.
Esta operación se enmarca dentro de una estrategia de seguridad marítima que busca garantizar la libre circulación del crudo en una de las rutas más vulnerables del mundo, donde tensiones geopolíticas, especialmente con Irán, pueden amenazar el flujo de energía. La presencia de buques de guerra estadounidenses y la coordinación con fuerzas navales de los estados del Golfo redujeron los incidentes de interceptación y aseguraron la continuidad de los contratos de suministro.
El anuncio ha sido recibido con optimismo por los mercados internacionales, que vieron estabilizarse los precios del petróleo tras la noticia. Analistas señalan que la capacidad de EE. UU. para facilitar este tránsito refuerza su influencia en la región y envía un mensaje de disuasión a actores que pudieran intentar bloquear el estrecho.
Sin embargo, la operación también ha generado críticas de grupos que consideran que la militarización del paso marítimo incrementa el riesgo de confrontaciones. Irán, por su parte, ha denunciado la presencia de fuerzas estadounidenses como una provocación, aunque no ha tomado medidas directas contra los buques bajo escolta.