Durante una entrevista en Berlín, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, alertó que la Unión Europea entra en la temporada de invierno con las reservas de gas más bajas jamás registradas. Según los datos publicados, los niveles de almacenamiento se sitúan por debajo del 30 % de la capacidad total, una cifra sin precedentes desde la creación del sistema de reservas.
Birol vinculó esta situación a la reciente escalada del conflicto entre Irán y sus vecinos, que ha perturbado los flujos de suministro de energía a nivel global. La interrupción de exportaciones de gas y petróleo desde la región ha reducido la disponibilidad de recursos en los mercados internacionales, elevando los precios y generando incertidumbre en los países europeos dependientes de la energía importada.
Los gobiernos de Alemania, Francia y España han anunciado planes de contingencia que incluyen la activación de reservas estratégicas, la búsqueda de fuentes alternativas de gas licuado (GNL) y la implementación de medidas de ahorro energético dirigidas a la industria y al consumo residencial.
Los analistas advierten que, de no lograrse estabilizar el suministro, la escasez de gas podría traducirse en apagones parciales, aumento de la inflación y presión sobre la competitividad de la industria europea, exacerbando la ya delicada recuperación económica post‑pandemia.