El pasado martes, los ministros de energía de los diez países miembros de la ASEAN se congregaron en Yakarta para evaluar el impacto de la guerra en Irán sobre los flujos de energía que abastecen a la región. La interrupción de los envíos de petróleo y gas desde el Golfo ha provocado alzas de precios y escasez de combustible en varios estados, especialmente en Indonesia y Malasia.
Durante la cumbre, se discutieron iniciativas para acelerar la integración de energías renovables, ampliar la capacidad de almacenamiento estratégico y fortalecer los corredores de gas natural licuado (GNL) procedentes de Estados Unidos y Qatar. Los representantes también acordaron crear un fondo de emergencia para apoyar a los países más vulnerables a la volatilidad del mercado.
Los analistas advierten que la dependencia de la región de los recursos energéticos del Medio Oriente la hace particularmente sensible a conflictos externos. La guerra en Irán, que comenzó a finales de 2025, ha desencadenado sanciones internacionales que limitan la exportación de crudo iraní, obligando a los países del sudeste asiático a buscar fuentes alternativas.
El secretario general de la ASEAN, Lim Jock Hoi, subrayó la necesidad de una respuesta coordinada y señaló que la seguridad energética es un pilar esencial para la estabilidad económica y social de la región.

