Un consorcio de agencias espaciales y empresas privadas de Estados Unidos, Rusia y China ha anunciado planes para desarrollar reactores nucleares compactos que podrían ser instalados en futuras bases lunares. La iniciativa, presentada en la Conferencia Internacional de Energía Espacial, busca proporcionar una fuente de energía constante para misiones de larga duración y operaciones de extracción de recursos.
Los reactores propuestos, basados en tecnología de fisión de bajo peso, permitirían generar varios cientos de kilovatios de potencia, suficiente para alimentar hábitats, sistemas de soporte vital y equipos de minería. Cada país ha subrayado que el proyecto se enmarca dentro de la cooperación civil y que los reactores estarán bajo estrictas normas de seguridad.
Sin embargo, la comunidad científica y los expertos en derecho espacial advierten sobre los riesgos de contaminación radiactiva, la posible proliferación de tecnología nuclear y la falta de un marco legal claro que regule la instalación de instalaciones nucleares fuera de la Tierra. La cuestión de la militarización del espacio también ha sido levantada, dado que la energía nuclear podría ser utilizada para propulsión de armas.
A nivel geopolítico, la carrera nuclear lunar refleja la competencia estratégica entre las grandes potencias por liderar la próxima fase de la exploración espacial, que incluye la extracción de helio‑3 y otros recursos. El éxito de estos proyectos podría consolidar la posición de cada país como líder en la economía espacial emergente.
Los próximos pasos incluyen pruebas en órbita terrestre baja y la elaboración de protocolos internacionales que garanticen la seguridad y la transparencia del proyecto.

