En la ciudad portuaria de Aden, Yemen, los hospitales se enfrentan a apagones continuos que se extienden durante varias horas al día, según un reportaje publicado por Al Jazeera el 5 de octubre de 2026. Las interrupciones de energía se deben a la escasez de combustible y a los daños en la red eléctrica provocados por los combates entre las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita y los rebeldes hutíes.
Los servicios médicos críticos, como la cirugía de emergencia, la atención a partos y el tratamiento de enfermedades crónicas, se ven gravemente comprometidos. Los hospitales han recurrido a generadores diésel, pero la falta de combustible obliga a priorizar casos y a suspender procedimientos no urgentes. Las familias reportan que la falta de refrigeración ha provocado la pérdida de medicamentos y vacunas, empeorando la situación sanitaria.
Este deterioro de la infraestructura sanitaria se inserta en una crisis humanitaria que ya afecta a más de 24 millones de personas en Yemen, según la ONU. La escasez de energía también impacta en la distribución de agua potable y en la capacidad de los refugios para proporcionar condiciones de vida dignas. La comunidad internacional ha llamado a un alto el fuego y a la apertura de corredores humanitarios, pero los avances siguen siendo limitados.
El prolongado corte de energía en los hospitales de Aden subraya la interdependencia entre la seguridad y los servicios básicos en zonas de conflicto. Sin una solución inmediata al suministro eléctrico, la mortalidad infantil y la propagación de enfermedades infecciosas podrían incrementarse, generando una espiral de deterioro que complicará cualquier proceso de paz.


