El pasado 31 de octubre de 2026, la guardia costera de los Países Bajos intervino tras avistar una embarcación de goma a la deriva en la zona marítima de la provincia de Holanda del Norte. Los tripulantes, que habían zarpado sin autorización, fueron trasladados a un barco de la autoridad para recibir asistencia médica y ser puestos a disposición de los servicios de inmigración. Las autoridades holandesas aún investigan el origen del bote y la procedencia de los migrantes, que provienen presumiblemente de rutas del norte de África o del Oriente Medio. El incidente pone de relieve la necesidad de reforzar la vigilancia marítima y los mecanismos de acogida en Europa del Norte, donde los flujos migratorios tradicionales se están diversificando.
El rescate se realizó sin incidentes mayores y los 38 ocupantes fueron atendidos por equipos de emergencias. La operación contó con la colaboración de la Marina Real Holandesa y de organizaciones no gubernamentales que brindan apoyo a migrantes en tránsito. Las autoridades han reiterado que seguirán trabajando en coordinación con países de origen y tránsito para prevenir futuras situaciones de riesgo en alta mar.


