En el contexto de las elecciones legislativas de Israel previstas para noviembre de 2026, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha puesto la seguridad nacional como eje central de su campaña. Desde su regreso al poder en 2023, Netanyahu ha argumentado que la amenaza de ataques terroristas y la inestabilidad regional justifican medidas de endurecimiento policial y militar.
Los encuestados muestran que aproximadamente el 42 % de los votantes consideran la seguridad como el factor decisivo para elegir, mientras que el 35 % priorizan la economía y el 23 % la política exterior. La retórica de Netanyahu ha generado protestas en Tel Aviv y Haifa, donde grupos de izquierda y organizaciones de derechos humanos advierten sobre el riesgo de erosionar las libertades civiles.
A nivel internacional, la postura de seguridad de Netanyahu ha sido recibida con cautela por Estados Unidos y la Unión Europea, que temen una escalada del conflicto con los palestinos y una mayor presión sobre los asentamientos en Cisjordania. La posible reelección del líder del Likud podría reforzar la política de asentamientos y dificultar cualquier avance hacia una solución de dos estados.
Mientras tanto, la oposición liderada por el ex‑primer ministro Yair Lapid y la coalición de centro‑izquierda intentan presentar una alternativa basada en la reconciliación y la revitalización económica, aunque sus encuestas indican una ventaja marginal frente al bloque de Netanyahu.




