El 26 de octubre de 2026 el presidente salvadoreño Nayib Bukele emitió un comunicado en el que aseguró que los cuerpos encontrados en una zona de Haití y entregados a sus fuerzas no son los de los 13 ciudadanos salvadoreños que fueron secuestrados en junio del mismo año. Bukele describió la situación como "un intento de manipulación" y reiteró la necesidad de una investigación independiente.
Los secuestros ocurrieron en el contexto de una ola de violencia criminal en Haití, donde bandas armadas han tomado el control de varios barrios de Port-au-Prince. El gobierno haitiano, bajo presión internacional, ha prometido colaborar en la localización de los desaparecidos, pero la falta de pruebas concretas ha generado desconfianza.
La afirmación de Bukele ha provocado una respuesta diplomática de la comunidad internacional. La Organización de los Estados Americanos (OEA) solicitó a ambas partes que faciliten el acceso a los forenses y a los registros de identificación. Mientras tanto, la población salvadoreña ha organizado protestas exigiendo respuestas claras y la liberación de los rehenes.
El caso sigue abierto y la búsqueda de los secuestrados continúa, con la participación de fuerzas de seguridad salvadoreñas y haitianas, así como de organizaciones de derechos humanos que monitorean la situación para evitar violaciones de los derechos humanos.


