En la madrugada del 25 de octubre de 2026, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron una orden de cierre de los principales cruces de la Cisjordania, incluidos el paso de Qalandia y el de Erez, bajo el argumento de prevenir incidentes de seguridad durante la jornada electoral. La medida afecta a aproximadamente 300 000 trabajadores palestinos que diariamente cruzan hacia Israel para desempeñar labores en sectores como la construcción y la agricultura.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, denunciaron la decisión como una forma de presión política que coarta los derechos de libre tránsito y trabajo, y advirtieron que la restricción podría desencadenar protestas en los territorios ocupados. El Ministerio de Defensa israelí sostuvo que la medida es preventiva y temporal, y que los cruces se reabrirán una vez concluida la votación y verificada la seguridad del entorno.
La medida se produce en un contexto electoral crítico para Israel, donde la continuidad del gobierno de Benjamin Netanyahu está en juego frente a la coalición liderada por Yair Lapid. Analistas internacionales señalan que la restricción de movimiento puede influir en la percepción de la comunidad internacional sobre la legitimidad del proceso electoral y sobre la política de seguridad de Israel en la región.
A medida que se desarrollan los comicios, la comunidad internacional observa de cerca la situación en la Cisjordania, recordando que cualquier escalada de tensiones podría repercutir en los esfuerzos de mediación de la ONU y en la estabilidad del proceso de paz en Oriente Medio.

