El 5 de noviembre de 2026, la Cámara de Diputados de Paraguay votó por unanimidad la destitución del presidente Santiago Peña, apenas minutos después de que éste presentara su renuncia en medio de un escándalo bancario que congeló los ahorros de millones de ciudadanos. La medida se produjo tras la paralización de la Ueno Bank, cuya expansión descontrolada provocó una crisis de liquidez que dejó sin acceso a sus cuentas a gran parte de la población.
El proceso de impeachment se desarrolló en una sesión extraordinaria, donde los legisladores expresaron su rechazo a la gestión del presidente y su responsabilidad en la falta de supervisión del sector financiero. La destitución abre la puerta a la asunción del vicepresidente y a la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales, cuya fecha aún está por definir.
La comunidad internacional ha manifestado su preocupación por la estabilidad económica de Paraguay, advirtiendo que la congelación de ahorros podría desencadenar una fuga de capitales y afectar la confianza de inversionistas extranjeros. Organismos como el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo están evaluando medidas de apoyo para evitar una recesión profunda.
En el plano interno, la oposición ha pedido la creación de una comisión de investigación independiente para esclarecer los responsables del colapso bancario y garantizar la restitución de los fondos a los depositantes. La situación sigue siendo volátil y se espera que los próximos días definan el rumbo político del país.



